jueves, 8 de octubre de 2009

La Susanita!

No invento, si estás bien educada ahora tenés más posibilidades de casarte! Jueves 8 de octubre de 2009. La Razón. Un artículo se titula: “Una esposa educada daría vida longeva al hombre”. Cualquier mujer desesperada por casarse no solo saldría a la calle con la ecografía de sus ovarios colgada de su cadera (porque la ginecóloga simplemente le dijo que tenía unos “hermosos ovarios” y ella creyó que era su nueva arma de seducción) sino que ahora se haría una remera con todos sus títulos estampados (jardín, primario, secundario, terciarios… universitarios… postgrados… con suerte), obviamente también entran los cursos de corte y confección, repostería, hasta todas las grabaciones de “Hágalo Usted Misma” de Utilísima.

Pero no es hasta el final del artículo donde se aclara: “la educación de la mujer podría ser más importante para el estilo de vida de la familia, por ejemplo en términos de hábitos alimenticios” / “Las mujeres educadas tienen mejores posibilidades de descubrir los importantes mensajes sanitarios que están a su alrededor”. Por lo tanto, si cuando comenzaste a leer todo esto te desanimaste porque no terminaste el secundario o la facultad, no te preocupes, con un par de libros de Chichita de Erquiaga o Narda Lepes (si estás en lo trendy), más una visita a la web de Ayudín (
www.ayudin.com.ar) estás salvada.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Mi espalda o el medio ambiente?

Los Hipers & Supermercados están en campaña a favor del medio ambiente. Hoy fui a Carrefour para abastecerme de galletitas. Cuando llegué a la caja leí el siguiente mensaje: "piense en el medio ambiente antes de llevarse una bolsa". Esto ya lo había visto hace una semana atrás en Disco, pero lo que me llamó la atención esta vez es que las bolsas estaban dentro de un contenedor que parecía una caja gigante de carilinas. El mensaje estaba impreso en esta especie de caja, que sinceramente intimidaba... Porque el agujero por donde podías extraer una bolsa parecía una gran boca que te iba a morder en cuanto tuvieras el tupé de tomar delicadamente una bolsita de plástico. Claro está que ante la duda, agarré mis tres paquetes de galletitas y los puse en la cartera. A la cuadra el peso formaba parte de mi ignorancia hasta que me empezó a doler el hombro, y el malestar llegó hasta mi espalda. Lo que me dio a pensar: "si hubiese tomado una bolsa esto no me estaría pasando; por lo tanto, ¿qué es más importante: el medio ambiente o mi espalda?"